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Dependencia emocional, características y tratamiento

La dependencia emocional

Todos dependemos desde el momento en que nuestras vidas comiencen. En el vientre de nuestra madre y la primera vez lloramos. Cuando caemos por primera vez y en nuestros primeros encuentros con mundos desconocidos. Somos prácticamente emocionalmente dependientes.

Necesitamos que otras personas hagan cosas por nosotros, o al menos nos muestren cómo hacerlas. Todos necesitamos a otras personas porque somos seres sociales y emocionales. ¿Significa eso que necesariamente somos víctimas de la dependencia emocional?

Nada puede causar turbulencia emocional como otro ser humano. Piensa en tu primer beso, ver a alguien por primera vez en años, o en un abrazo calmante. Tú respiras, yo respiro, nosotros respiramos.

Cuando somos adolescentes, luchamos con uñas y dientes por nuestra independencia. Después, nos damos cuenta de que la verdadera independencia no es posible. Nuestras necesidades primarias no responden bien a la independencia.

Piensa en el amor y el afecto, los encuentros y los desacuerdos. Crear una utopía para la independencia no sería bueno para nosotros.

Dependencia emocional, un problema que debe evitarse

Un hecho de la vida, o cadenas que nos unen, así que si la dependencia emocional es natural, ¿por qué la psicología lo trata como un problema que debe evitarse?. Una razón es que la psicología no es inmune a las tendencias sociales.

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Estas tendencias son cada vez más individualistas. Otra es que la dependencia puede volverse negativa cuando se fija en una persona específica. Cuando le damos a otra persona la responsabilidad de lidiar con los caprichos y el apetito de nuestro niño interior y pensamos que esa persona es insustituible.

Veamos un ejemplo sencillo. Ana está haciendo algunos cambios en la decoración de su casa y le gustaría mover un mueble. Es demasiado pesado para que se mueva. Necesita la ayuda de alguien. Ella podría ayudarse a sí misma estudiando física y mecánica y construyendo un gato sobre ruedas para mover los muebles. Sin embargo, esa solución no es útil en este momento.

La solución más obvia es encontrar personas que sean más fuertes que ella. Ana piensa en sus hijos, pero están de vacaciones. En su lugar, ella pide ayuda a sus sobrinas y están encantadas de echar una mano. Entonces, Ana es dependiente, pero no depende de sus hijos. Si no pueden hacerlo, es capaz de buscar ayuda en otro lugar. Lo mismo sucede con la independencia emocional / dependencia.

Se vuelve peligroso cuando dependemos de una sola persona. Cuando esperamos que asuman la responsabilidad de nuestro estado emocional. Es peligroso porque nos debilita. A largo plazo, arruinará la relación. Sin embargo, la peor parte sucede antes de que termine la relación. Nos destruiremos con medidas desesperadas para evitar perder a la persona de la que depende nuestra felicidad.

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