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Guía de Estimulación temprana para niños de 0 a 3 meses

Estimulación temprana para niños de 0 a 3 meses 

Se conoce con el nombre de estimulación temprana a las técnicas educativas o rehabilitadoras  para el tratamiento global y en su caso específicamente, a niños con deficiencias o con probabilidad de serlo.

Sin embargo, estos métodos también son utilizados o aplicados a la educación infantil, las necesidades educativas del niño pequeño y del recién nacido, no son exclusivas de un determinado sector infantil (sordos, ciegos…) la estimulación temprana es necesaria en toda la población infantil de 0 a 4 años.

En este periodo de la vida en cuando aparecen adquisiciones básicas esenciales, el bebe aprende a controlar los movimientos de la cabeza, la posición de sentado, la coordinación visual y manual, auditiva, perceptiva, los sentidos se adaptan al nuevo entorno y en que el bebé empieza a establecer las primeras relaciones con determinados @dultos.

La estimulación natural, espontánea, no es suficiente pues no nos asegura que el niño tenga las oportunidades precisas y suficientes para un desarrollo adecuado.

Es imprescindible ayudar, orientar y guiar el desarrollo infantil desde las primeras edades porque el control sistemático del desarrollo infantil en todos sus aspectos, nos va a permitir en algunas ocasiones, prevenir deficiencias, corregir desviaciones o simplemente facilitar el aprendizaje.

Durante la primera etapa del desarrollo del niño, las acciones de los padres y su comportamiento afectivo con su hijo influyen en el desarrollo de determinadas potencialidades del niño.

Actividades de cero a tres meses

El primer año de vida del bebé se caracteriza por ser un periodo en el que se suceden, con gran rapidez, una serie de logros muy importantes.

El primer año se divide en trimestres con el fin de facilitar la aplicación de los ejercicios propuestos, y que se explicarán a lo largo de cuatro artículos, uno por trimestre.

Las conductas se suceden en un orden, aunque son orientativas y varían en función de las características del niño y del entorno.

Las actividades deben adaptarse a las circunstancias individuales y en su caso colectivas en las que vaya a realizarse.

Tono muscular

Ejercicios de relajación

Enrollar al bebé: Coja al bebé con una mano por la nuca y, con la otra, por los muslos, el bebé se pliega así sobre sí mismo, recobrando la posición fetal. Esta postura le calma y le relaja.

Cogerlo en brazos: Coja al niño en brazos con un solo brazo, de forma que la cabeza del bebé se apoye en su antebrazo mientras la mano de ese mismo brazo llega hasta debajo de las piernas del bebé. Así, podrá acariciarle con la otra mano.

Mecerle: Consiste en coger al bebé y balancearle. Puede hacerlo de dos formas, colocando al bebé boca abajo en sus brazos y meciéndole, o balanceándole mientras le tiene en posición vertical pegado a su pecho sujetándole la cabeza.

Posturas básicas

Tumbado

Maniobra de la bufanda o del abrazo

Tumbado boca arriba coja el antebrazo del bebé, por encima de la muñeca, y lo llévelo hacia el hombro contrario, como si quisiera tocarle la oreja, cuando note que hay una dificultad para extenderlo más, pare un par de segundos y deje que el brazo vuelva a su posición normal. Haga lo mismo con el otro brazo. La extensibilidad de ambos brazos debe ser prácticamente igual. Este ejercicio puede realizarlo dos o tres veces seguidas y varias veces al día.

El abrazo

Es el mismo ejercicio que el anterior, pero llevando los dos brazos del bebé a la vez. Tumbado boca arriba coja el brazo derecho del niño con su brazo derecho y el izquierdo con el izquierdo, y lleve sus manos cerca de las orejas del lado contrario. Espere un par de segundos y suéltele; repita el ejercicio dos o tres veces. Este ejercicio lo puede realizar desde que el bebé es un recién nacido, pero a partir de la cuarta o quinta semana de vida le resultará más cómodo.

Abrir y cerrar las piernas

Boca arriba se le coge por las rodillas y con movimientos muy suaves abra y cierre sus piernas hasta el punto en que note resistencia.

Extender las piernas

Boca abajo coja con suavidad las piernas del bebé y estírelas, manteniéndole uno o dos segundos en esta postura y dejando que después vuelva a su postura inicial.

Cogerlo en brazos

Cójale en sus brazos, en posición vertical y sujetándole la cabeza, y déjele en esta posición un rato.

Peinarle las piernas

Tumbado boca abajo, con un cepillo de cerdas suaves, o una brocha de maquillaje, «peine» las piernas del bebé desde la cadera hasta los dedos del pie, por la parte de afuera.

Peinarle los brazos
Repita el ejercicio anterior, pero con los brazos. Se comienza por los hombros y se baja hasta las manos.

De pie

Son pocas las actividades que se pueden realizar teniendo al bebé de pie, puesto que ésta no es la postura más adecuada para el primer trimestre, no obstante, se pueden aprovechar algunos reflejos que aparecen en esta posición, como son los de la marcha automática, enderezamiento y salto del escalón.

Flexionar las rodillas

Coja al niño por el tronco a la altura de las axilas, y póngale sobre una superficie dura. Con movimientos suaves elévele y bájele, de tal forma que al tocar la superficie le deje caer un poco para que flexione las rodillas.

Subir escalones

Sujete al bebé igual que en el ejercicio anterior y aproxímele al borde de una mesa, haciendo que con el pie toque el borde. Este contacto le provocará una reacción parecida a la de subir una escalera, flexionará la pierna, la subirá por encima de la mesa e, inmediatamente, hará lo mismo con la otra.

Andar

Si a continuación del anterior ejercicio inclina hacia delante el tronco del recién nacido, o del bebé en su primer trimestre, podrá observar cómo se produce el reflejo de la marcha automática.

Posturas opcionales

De rodillas

Semiflexión
Ponga al bebé encima de sus piernas y de espaldas a usted, apoyando su cabeza en su pecho, cójale por debajo de las nalgas dejando que se apoye en su brazo, poco a poco retírele el brazo y déjele unos instantes de rodillas.

Sentado

Desde los primeros días puede coger al recién nacido y colocarlo en posición sentado sosteniéndole la cabeza; la forma más cómoda es colocándole su mano sobre la cabeza y mantenerlo así un par de segundos. En esta posición el niño vuelve a encontrarse con todo su cuerpo, a enrollarse de la misma forma que lo hacía en el ejercicio que hemos llamado «enrollar al bebé», es decir, con las piernas flexionadas, los brazos hacia delante y juntos, las manos juntas, el torso y la nuca inclinados hacia delante.

Recuperar el equilibrio

Mantenga al bebé sentado sosteniéndole con una mano la cabeza mientras con la otra le da un dedo que cogerá fuertemente. Si desequilibramos al niño hacia atrás o a un lado observaremos que la cabeza se inclina hacia el lado opuesto para recuperar el equilibrio.

Tronco

Reptar

Tumbado boca abajo, si presiona la planta de sus pies aparecerán movimientos reptatotrios, que harán que el bebé se mueva arrastrándose.

La mayoría de los bebés tienden a reptar, si se les deja en medio de su cuna, reptan hasta encontrar un tope con la cabeza.

Dorsales

Cuando el niño empieza a mantenerse apoyado sobre sus antebrazos, aproveche esta postura para ofrecerle todo tipo de juguetes para facilitarle esta posición.

Elevación del tronco

Tumbado boca abajo le ponemos la mano debajo de su pecho y le hacemos caricias muy suaves.
Tumbado boca abajo le acariciamos la espalda. Puede acariciarle con ambas manos situándolas en sus hombros y acariciando toda su espalda. O utilizar peines, cepillos, esponjas…

Abdominales:

Contraer el abdomen

Tumbado el bebé boca arriba, sujétele por las piernas mientras con el dedo índice traza una raya por debajo del ombligo; el abdomen del bebé se contraerá, espere unos segundos y vuelva a realizar el movimiento entorno al ombligo. Este ejercicio refuerza los músculos abdominales.
Tumbado el bebé boca arriba le coja las piernas del bebé, dóblelas y ejerza una ligera presión sobre el vientre, de poco tiempo, un par de segundos, esto le hará contraer el abdomen. Este ejercicio también mejora la respiración torácica.
Volteo

Boca abajo, cuando el bebé se sostiene sobre sus antebrazos aprovechamos para despegarle un brazo del suelo donde esté apoyado, le mantenemos unos segundos con nuestro apoyo y le soltamos. Lo mismo con el otro brazo. Este ejercicio, como cualquier otra actividad que le ayudemos a conseguir una nueva adquisición, se hará siempre cuando ya esté dominando la anterior; esto es, si acaba de ponerse sobre sus antebrazos no realizaremos el ejercicio, sino que esperaremos a que más o menos domine su nueva postura para incitarle a la siguiente.

Fuente: saludalia.com