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Inteligencia y afectividad

La inteligencia

Hemos escuchado esta palabra cientos de veces y probablemente tengamos una comprensión general de su significado. Sin embargo, el concepto de inteligencia ha sido un tema ampliamente debatido entre los miembros de la comunidad psicológica durante décadas.

No existe una única definición sobre la inteligencia, en el diccionario podemos encontrar que la inteligencia es la capacidad de pensar, razonar y entender en lugar de hacer las cosas automáticamente o por instinto, en otras publicaciones la inteligencia se define como la capacidad de entender y pensar en las cosas, y de obtener y usar el conocimiento.

La inteligencia se ha definido de muchas maneras: habilidades de nivel superior (como razonamiento abstracto, representación mental, resolución de problemas y toma de decisiones), la capacidad de aprender, el conocimiento emocional, la creatividad y la adaptación para satisfacer las demandas del entorno de manera efectiva.

El psicólogo Robert Sternberg definió la inteligencia como «las habilidades mentales necesarias para adaptarse a cualquier contexto ambiental, así como para moldearlo y seleccionarlo».

Interacción entre la inteligencia y la afectividad

Hoy en día nadie piensa en negar que haya una constante interacción entre la afectividad y la inteligencia. Sin embargo, la afirmación de que inteligencia y afectividad son indisociables puede abarcar dos significaciones muy diferentes:

En un primer sentido puede querer decirse que la afectividad interviene en las operaciones de la inteligencia, que las estimula o las perturba). Lo que es causa de aceleraciones o de retrasos en el desarrollo intelectual; pero que no podría modificar las estructuras de la inteligencia como tales.

Este rol acelerador o perturbador es indiscutible. El alumno alentado en clase tendrá más entusiasmo por el estudio y aprender á más fácilmente; de los que tienen dificultades en matemática, en más de la mitad de los casos esto se debe a un bloqueo afectivo, a un sentimiento de inferioridad específico.

Así es como un bloqueo de este tipo puede impedir provisoriamente que un alumno comprenda (o retenga) las reglas de la suma, pero eso no cambia la naturaleza de dichas reglas.

En un segundo sentido, por el contrario, se puede querer decir, que la afectividad interviene en las estructuras mismas de la inteligencia, que  es fuente de conocimientos y de operaciones cognitivas originales.

Wallon subrayó que la emoción, lejos de tener siempre un rol inhibidor, jugaba a veces el rol de excitante, particularmente en la etapa sensorio-motora, donde el júbilo, por ejemplo, es causa de progreso en el desarrollo.

Así es que el hijo de Preyer, que levantó y dejó caer una tapa 119 veces seguidas, estaba excitado por la alegría, causa en este caso de dicha reacción circular. De ahí a afirmar que la emoción es fuente de conocimiento no hay más que un paso, franqueado a veces por los discípulos de Wallon.

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