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La mente humana – Lo que significa ser humano

La mente humana

Nuestra corriente de conciencia es una mezcla abigarrada de dolores, gustos, imágenes, ruidos, conversaciones y, tal vez lo más notable, las reflexiones fragmentadas de una voz interior, comentando, describiendo, evaluando y planificando aspectos de nuestras vidas.´

A lo largo de la mayor parte de la historia humana, parecía una verdad obvia, y tal vez incluso necesaria, que nuestros pensamientos deben ser parte de la conciencia, y que la mente es, inherentemente, un reino al que tenemos acceso introspectivo inmediato. De hecho, nuestros pensamientos parecen directamente conocibles sólo para nosotros mismos. Es nuestra propia corriente de conciencia a través de la cual fluyen, después de todo.

Freud

Desde Freud, sin embargo, una imagen muy diferente ha llegado a dominar la forma en que pensamos acerca de nuestras mentes, tanto en la vida cotidiana como en la psicología académica, y esta imagen se ha vuelto ampliamente influyente, y de hecho dominante, incluso fuera de los círculos académicos relativamente limitados en los que las teorías psicoanalíticas de Freud se toman en serio.

De acuerdo con esta imagen, nuestra corriente de conciencia es simplemente una superficie brillante de pensamiento. En cualquier momento, un pensamiento en particular, y tal vez uno solo, puede irrumpir en mi corriente de conciencia.

Sin embargo, debajo se encuentra un profundo, y tal vez turbulento, reservorio de pensamientos de todo tipo, en el que se encuentran las profundas corrientes, y tal vez incluso monstruos ocultos, que gobiernan la mente.

Esto puede hacernos pensar que nuestras mentes no son meramente un flujo de experiencia inmediata, sino un enorme repositorio de «profundidades ocultas»: creencias, actitudes, motivos, sospechas, esperanzas, miedos y mucho más.

Así como podemos percibir el mundo a través de nuestros sentidos, parece natural pensar que podemos percibir este mundo interior, por así decirlo, dirigiendo nuestra atención hacia adentro, aplicando una supuesta facultad de introspección para escudriñar el contenido de nuestras mentes.

De hecho, Freud añadiría (y muchos psicólogos posteriores con diferentes variaciones de la misma idea), que deberíamos ser un poco escépticos de nuestra introspección, porque nuestras profundidades mentales son turbias y tal vez incluso activamente distorsionadas (algunos pensamientos podrían ser «reprimidos», por ejemplo).

Así que podríamos necesitar técnicas especiales, que van desde la hipnosis a las asociaciones de palabras al análisis de sueños a los experimentos de comportamiento a la exploración del cerebro para precisar con más certeza lo que realmente estamos pensando por debajo del nivel de experiencia consciente.

La mente, el mayor enigma

El deseo de comprender el mayor enigma de todos, nuestras propias mentes ha sido la fuerza impulsora detrás de muchos esfuerzos científicos, lo que ha llevado al desarrollo de teorías y experimentos destinados a explicar la mecánica del ser humano.

Los pensamientos, sentimientos y comportamientos humanos están arraigados en el cerebro, donde una compleja red de células recibe información del entorno interno y externo, transformando esta información en nuestra experiencia de nosotros mismos, el mundo que nos rodea y nuestras relaciones con él. No hace falta decir que todavía se está explorando cómo sucede esto.

En relación con los anteriores, el siglo 21 ha sido testigo de enormes avances en nuestra comprensión del cerebro. La investigación sigue en curso, por supuesto, aunque ahora más ecuménica que nunca, reuniendo campos que durante mucho tiempo han estado divididos.

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