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La primera consulta ginecológica

Mi primera cita con el ginecólogo

El ginecólogo, es un profesional especializado en el aparato reproductor femenino, ¿ Cuál es la más conveniente para visitarlo por primera vez? ¿Cómo es y en que  consiste el primer chequeo ginecológico?  a continuación encontrarán un artículo que les servir de guía y les ayudará a perder el miedo.

La visita al ginecólogo y el exámen ginecológico es una parte muy importante de la vida de  todas las mujeres. Dado que el médico que lo practique tiene acceso a la intimidad femenina, se debe elegir al profesional de manera cuidadosa.

Consultar para informarse

Algunas madres desean  que sus hijas consulten al ginecólogo desde la primera menstruación;  sin embargo las jóvenes prefieren esperar hasta llegar a los 15 o 16 años, explica la ginecóloga Marianne Buhler. La consulta no suele ser necesaria en términos de salud salvo en caso de requerir una receta de una píldora anticonceptiva, pero permite dirigirse a un interlocutor más competente que los padres a la hora de informar a la adolescente.

A pesar de todos los libros que existen, lo mejor es hablar con un médico o un ginecólogo para poder compartir con ellos las inquietudes respecto de la abundancia de flujo menstrual, el dolor de ovarios o cualquier otro problema. Los expertos en salud explicarán cómo atenuar el dolor, cómo se desarrolla una relación se*ual, qué método anticonceptivo utilizar o cómo evitar el contagio de enfermedades de transmisión se*ual.

Un médico de confianza

Para una adolescente, ir al ginecólogo no es fácil ya que, por lo general, es la primera persona fuera de la familia que le hablará de su se+ualidad y que, eventualmente, tocará su sus partes más íntimas. Muchas prefieren comenzar con una médica mujer, aunque los hombres son perfectamente capaces de tratarlas con igual delicadeza. Algunas van solas a la consulta y otras prefieren ir acompañadas de sus madres o de una amiga. Pero en cualquier caso, el médico es el de la paciente y no el de sus allegados. Todo lo que se le diga es confidencial y forma parte del secreto profesional.

Muchas adolescentes, por temor a exponerse a un examen ginecológico, prefieren renunciar a consultar. Buhler recuerda que el examen no se justifica a no ser que la paciente lo solicite a causa de una patología particular. Y, aún así, el examen nunca se realizará en la primera visita. De todos modos hay que hacer hincapié en que la revisión ginecológica es un acto médico y no ¡una agresión se*ual!

Algunas adolescentes desean consultar con el ginecólogo a escondidas de su familia. En España, a partir de los 16 años se tiene independencia sanitaria, es decir, que se tiene el derecho de acudir al médico sin necesidad de comunicárselo a los padres. En el caso de la píldora del día después, los médicos pueden dispensarla libremente a las pacientes mayores de 13 años.

El examen ginecológico

Este examen raramente se practica en el primer encuentro. A pesar de que es indoloro y de que no daña el himen en el caso de que se sea virgen, suele angustiar a la adolescente. Por lo que depende del médico decidir realizar o no una revisión que, en realidad, no es requisito para recetar una píldora anticonceptiva.

La camilla es estrecha y cuenta con un respaldo para sostener la cabeza y con una especie de estribos en los que la paciente coloca los pies; de este modo las piernas quedan separadas y flexionadas. Si está incómoda es probable que contraiga los músculos del perineo, lo que hace que la revisión sea dolorosa. El ginecólogo, al explicar cada uno de sus gestos, ayuda a la paciente a relajarse. Su objetivo es verificar la buena constitución de la vulva, la v@gina, el cuello del útero y los ovarios con ayuda de un espéculo que introduce en la v@gina.

Con la mano recubierta de un guante, el médico palpará los órganos genitales internos. Y si la paciente ya ha mantenido relaciones íntimas entonces se puede realizar la llamada prueba de Papanicolau, que consiste en raspar suavemente la pared del cuello de útero con el fin de extraer algunas células. Éstas se envían después a un laboratorio para ser analizadas.

La palpación de las mamas es otra parte del examen y permite detectar pequeños quistes o cualquier anomalía de la mama.

Consultar para prevenir

Para prevenir cualquier patología genital, cada mujer debe consultar con su ginecólogo al menos una vez al año. En el caso de las adolescentes, la visita sirve principalmente para recibir información. El ginecólogo busca sobre todo tranquilizar a la paciente y ayudarla a familiarizarse con su propio cuerpo. Con el fin de conocer sus antecedentes personales y familiares, el experto le solicitará la fecha de la primera regla y su duración e información acerca de sus hábitos alimentarios y las enfermedades que padeció en la infancia.

A través de estas visitas, las jóvenes aprenden sobre la existencia de las “pérdidas blancas”, el sangrado fuera del periodo menstrual, el retraso de la regla y la sensibilidad de las mamas al comienzo del ciclo menstrual.

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M. Chouchan

Fuente: salud.doctissimo.es