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Lo que nos hace humanos

¿’Qué nos hace humanos?

Hay múltiples teorías sobre lo que nos hace humanos, varias que están relacionadas o interconectadas. El tema de la existencia humana ha sido reflexionado durante miles de años. Los antiguos filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles teorizaron sobre la naturaleza de la existencia humana, al igual que innumerables filósofos desde entonces.

Con el descubrimiento de fósiles y evidencia científica, los científicos también han desarrollado teorías. Si bien puede que no haya una conclusión única, no hay duda de que los seres humanos son, de hecho, únicos. De hecho, el acto mismo de contemplar lo que nos hace humanos es único entre las especies animales.

La evolución

La mayoría de las especies que han existido en el planeta Tierra están extintas, incluyendo un número de especies humanas tempranas. La biología evolutiva y la evidencia científica nos dicen que todos los humanos evolucionaron a partir de ancestros simios hace más de 6 millones de años en África.

La información obtenida de fósiles humanos tempranos y restos arqueológicos sugiere que hubo de 15 a 20 especies diferentes de humanos tempranos hace varios millones de años.

A estas especies se les conoce como homínidos, migraron a Asia hace unos 2 millones de años, luego a Europa y al resto del mundo mucho más tarde. Aunque las diferentes ramas de los humanos se extinguieron, la rama que conducía al humano moderno, el Homo sapiens, continuó evolucionando.

La genética humana

Los humanos tenemos mucho en común con otros mamíferos de la Tierra en términos de fisiología, pero somos más parecidos a otras dos especies de primates vivos en términos de genética y morfología: el chimpancé y el bonobo, con quienes pasamos más tiempo en el árbol filogenético. Sin embargo, por muy parecidos que somos el chimpancé y el bonobo, las diferencias son enormes.

Aparte de nuestras obvias capacidades intelectuales que nos distinguen como especie, los humanos tenemos varios rasgos físicos, sociales, biológicos y emocionales únicos.

Aunque no podemos saber con precisión lo que hay en la mente de otros animales, los científicos pueden hacer inferencias a través de estudios del comportamiento animal que informan nuestra comprensión.

Lo que nos separa de los animales

Thomas Suddendorf, profesor de psicología en la Universidad de Queensland, Australia, y autor de «La brecha: La ciencia de lo que nos separa de otros animales», dice que «al establecer la presencia y ausencia de rasgos mentales en varios animales, podemos crear una mejor comprensión de la evolución de la mente.

La distribución de un rasgo entre especies relacionadas puede arrojar luz sobre cuándo y en qué rama o ramas del árbol genealógico es más probable que el rasgo haya evolucionado».

Tan cerca como los humanos están de otros primates, las teorías de diferentes campos de estudio, incluyendo la biología, la psicología y la paleoantropología, postulan que ciertos rasgos son exclusivamente humanos.

Es particularmente difícil nombrar todos los rasgos claramente humanos o llegar a una definición absoluta de «lo que nos hace humanos» para una especie tan compleja como la nuestra.

El Dr. Philip Lieberman de la Universidad de Brown explicó en «The Human Edge» de NPR que después de que los humanos divergieron de un antepasado de simio temprano hace más de 100,000 años, la forma de la boca y el tracto vocal cambiaron, con la lengua y la laringe, o caja de voz, moviéndose más abajo en el tracto.

La lengua se volvió más flexible e independiente y fue capaz de ser controlada con mayor precisión. La lengua está unida al hueso hioides, que no está unido a ningún otro hueso del cuerpo. Mientras tanto, el cuello humano se hizo más largo para acomodar la lengua y la laringe, y la boca humana se hizo más pequeña.

La laringe es más baja en las gargantas de los humanos que en los chimpancés, lo que, junto con la mayor flexibilidad de la boca, la lengua y los labios, es lo que permite a los humanos hablar, así como cambiar de tono y cantar.

La capacidad de hablar y desarrollar el lenguaje era una enorme ventaja para los seres humanos. La desventaja de este desarrollo evolutivo es que esta flexibilidad conlleva un mayor riesgo de que los alimentos baguen por el tracto equivocado y causen asfixia.

La naturaleza humana

La noción nomológica de nuestra naturaleza humana toma una perspectiva diferente. Acepta las diferencias individuales y habla de una naturaleza humana que es compartida por la mayoría de los humanos como resultado de la evolución.

Estas propiedades que compartimos no son definicionales; no son necesariamente compartidos por todos los seres humanos. La capacidad de hablar, por ejemplo, podría ser limitada en un individuo debido a la función cerebral dañada. Incluir la noción evolutiva nos permite definir una naturaleza humana distintiva.

Un robot podría, por ejemplo, poseer todas las propiedades de un ser humano, pero eso no lo hace humano. Esta definición de nuestra naturaleza humana también acepta que no es permanente. Con la evolución continua, nuestra naturaleza humana podría cambiar con el tiempo.

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